Patrimonio ordena la paralización y la modificación del proyecto
Los vecinos de Eugenia de Montijo consiguen paralizar la obra.
Al principio de la película "Los Tramposos" vemos a sus dos protagonistas, interpretados por Toni Leblanc y Antonio Ozores, recién salidos de la Cárcel de Carabanchel y caminando hacia el centro de Madrid por una pradera que, en los albores del cine de color, deslumbra con su verde. Estos dos pícaros intentan ganarse la vida engañando a simples ciudadanos. Cuarenta años después de la película la picaresca municipal ha perdido toda su simpatía pero los ciudadanos siguen siendo "los primos".
Esa pradera que daba el tono bucólico al inicio de esta película se convirtió entre esos años y la actualidad en un parque conocido por los vecinos y vecinas y vecinas de Carabanchel y Latina, el Parque de Eugenia de Montijo. Fueron los vecinos y vecinas y vecinas quienes plantaron los árboles y quienes los cuidaron en sus primeros años. Y ya en los años ochenta y noventa el Ayuntamiento dotó a este parque de instalaciones de juegos infantiles, riego y personal jardinero, quienes se encontraron con árboles que, en algunos casos, superaban los treinta años de edad.
En el verano del año 2005 empezó lo que los vecinos y vecinas podrían calificar como un gran timo que intentaba robarles su calidad de vida. Un equipo de trabajadores y maquinaria contratados por el Ayuntamiento hacían por las noches juegos de manos poco sutiles que, igual que en los espectáculos de magia, hacían desaparecer los árboles del Parque Eugenia de Montijo dejando en su lugar tocones y una gran zona vallada. La oposición vecinal pidió explicaciones y en el primer acto de su opereta municipal el Ayuntamiento negó que en el Parque Eugenia de Montijo hubiera existido nunca un parque (sic) y que, por lo tanto, ese terreno era apto para construirse una carretera que uniera la M-30 con la Avenida de los Poblados.
Desde ese verano hasta la actualidad los vecinos y vecinas han pedido firmas y se han manifestado en contra del proyecto, han denunciado ante la Fiscalía de Medio Ambiente el proyecto, han hecho un seguimiento de los árboles talados y amenazados, han hecho un estudio sobre el ruido que producirá la carretera, han denunciado públicamente los "acuerdos alegales" entre el Ayuntamiento y colectivos cercanos al equipo municipal y han solicitado la palabra en los plenos de las concejalías de Latina y Carabanchel, demostrando que conocían su barrio y el proyecto mejor que los equipos de gobierno de los distritos.
Sólo de espaldas a la opinión pública el Ayuntamiento reconoce que el objetivo último de este y otros proyectos es unir las carreteras de circunvalación M-30 y M-40 y sólo de espaldas a los vecinos y vecinas se acuerdan y diseñan los tramos de carretera para cumplir ese objetivo. En el caso de otras iniciativas urbanísticas, el Ayuntamiento se escuda en una ganancia para la calidad de vida de los vecinos y vecinas, sin embargo, en el caso del Parque Eugenia de Montijo los vecinos y vecinas nunca ganarán calidad de vida con cuatro carriles de salida radial en su barrio. Ni Paco y Virgilio, los timadores de la película de los 50, eran tan manipuladores ni tan antipáticos.
Las obras se iniciaron sin la presencia de un arqueólogo de campo que supervisase el trabajo de la maquinaria y fueron los vecinos y vecinas quienes lo pidieron a la Comunidad de Madrid. Una vez que ese arqueólogo llegó se inició un gran revuelo en la obra, pasando de ser un especialista a tres, y de tres a cinco los arqueólogos que excavaron toda la zona. Los restos que fueron apareciendo, restos que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid seguían negando en su miopía, eran de origen romano y pre-romano (siglos V a.C. - III d.C.). Esos ocho siglos de historia de la ciudad han sido la prueba definitiva de la ilógica de esta obra y de la ignorancia del Ayuntamiento y la empresa constructora, pues los vecinos y vecinas mayores recordaban que cuando se construyó la Cárcel de Carabanchel, hogar casi permanente de nuestro timadores fílmicos, aparecieron (y se hicieron desaparecer) restos romanos.
Actualmente las obras se encuentran paralizadas por la importancia de estos restos arqueológicos sin que el Ayuntamiento sepa dar una salida a una crisis que generada por intereses mantenidos a espaldas de los vecinos y vecinas. Y siguen siendo los vecinos y vecinas quienes cuidan de su barrio, estudiando esa historia descubierta y exigiendo su restauración y su desarrollo como el lugar de esparcimiento que siempre fue.
El objetivo ahora es salvar el parque
La PLATAFORMA DE VECINOS PARQUE EUGENIA DE MONTIJO se alegra de la resolución por parte de Patrimonio Histórico Artístico y Arqueológico de la Comunidad de Madrid al respecto del Proyecto de Ampliación de Vía Carpetana y agradece a todos los colectivos que están participando en este movimiento vecinal. Pero no hay que bajar la guardia pues queremos dejar claro que si el Ayuntamiento de Madrid ha de acatar la resolución de Patrimonio ha sido gracias a la movilización ciudadana, ya que las obras empezaron sin que el Ayuntamiento pusiera a trabajar a un arqueólogo en la misma hasta que Patrimonio por petición ciudadana obligó a ello.
Por ello y porque seguimos creyendo que el proyecto debe ser por y para los vecinos seguiremos luchando para que dicho viario no se realice destrozando el único parque en 20 minutos a la redonda. Por ello desde aquí seguimos pidiendo que dicho viario no se realice por el Parque Eugenia de Montijo y se restauren los daños ocasionados al mismo incluyendo el aporte cultural que suponen para todos los madrileños los restos arqueológicos encontrados. Continuamos solicitando, al igual que hicimos en un principio, que cualquier modificación del proyecto se realice contando con la opinión de los vecinos de la zona. El Ayuntamiento debe ser un órgano de gestión al servicio de los ciudadanos para mejorar su calidad de vida y nunca un órgano en contra de los vecinos para empeorarla.
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